Political Animals o el por qué una buena actriz no asegura una buena serie

La televisión esta de moda, es un hecho. Cada vez son mas las estrellas de cine que se deciden a aparecer en la pequeña pantalla. Ya sea en forma de aparición especial (Friends, The Good Wife, etc.), protagonizando su propia serie (Glenn Close en Damages) o en forma de miniserie.

Esta ultimo formato esta gozando una gran popularidad en los ultimos tiempos. Títulos como Downton Abbey (pese a que yo no la considere una mini serie al uso), es buena prueba de ello.

El problema es que el hecho de tener a una gran estrella de Hollywood, no te asegura un resultado de calidad. Y este es el caso que nos ocupa.

Cuando empecé a leer acerca de una nueva mini serie de corte político protagonizada por Sigourney Weaver, tuve la esperanza de que de esa alianza, saliera un buen producto. Me equivoqué.

Political Animals narra la historia de Elaine Barrish (Sigourney Weaver), mujer del anterior presidente de los Estados Unidos, Bud Hammond (Ciarán Hinds) y que en la actualidad es la Secretaria de Estado después de perder las primarias ante el que hoy es el presidente (Adrian Pasdar, conocido por la serie Héroes).

A poco que sepamos de actualidad política, la historia nos resultara familiar ya que tiene muchos puntos en común, al menos en sus inicios, con la vida de Hillary Clinton.

Sobre el papel, parecen los ingredientes perfectos para elaborar una buena serie, muy del estilo de la estupenda El Ala Oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin), pero nada mas lejos de la realidad. Political Animals combina temática política con una excesiva carga “cuebronera“. Me explico, la serie es como si juntásemos en una coctelera capítulos de El Ala Oeste de la Casa Blanca y de Dallas. Si, no me he equivocado. La serie se centra demasiado en los aspectos mas íntimos de la familia de la protagonista, dejando los temas políticos como una mera anécdota y como algo introductorio a los problemas familiares.

Pero los aspectos de la familia son interesantes? No, para nada. La familia de la protagonista posee unos miembros demasiado estereotipados: un hijo perfecto que trabaja en su gabinete, una hijo gay y con problemas con las drogas, una madre alcohólica (siempre hay una madre alcohólica) y una nuera aparentemente perfecta, pero bulimica (lo cual no nos interesa para nada).

Mención aparte merece el personaje interpretado por Ciarán Hinds. El presidente Bud Hammond es una cáricatura sin gracias y sin fondo. Da vergüenza ajena cada vez que aparece en pantalla y, capítulo tras capítulo. Sentimiento que, capítulo tras capítulo, no hace mas que aumentar.

El único personaje que inicialmente podía parecer interesante es el de la periodista Susan Berg (interpretada por la guapísima Carla Gugino), cuyas escenas con Elaine prometían apasionantes enfrentamientos intelectuales. Algo que se diluye poco a poco. Una lástima.

En definitiva, una miniserie política poco interesante, muy previsible y demasiado centrada en los tejemanejes de la familia, algo que sin duda, nos importa bastante poco.

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