EN DIFERIDO: La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids)

EN DIFERIDO es una sección que ofrece cualquier cosa menos actualidad. Es una visión tardía de estrenos de cine pero no por ello menos jugosa. Podremos encontrarnos títulos relativamente recientes, como es el caso del escogido para inaugurar sección, o más lejanos en nuestra memoria. E incluso películas que cuando fueron estrenadas, su paso por las salas fue tan discreto que el recuerdo de su contenido quedó en la cuneta.

EN DIFERIDO es un vistazo atrás pero con la ilusión de la novedad.

Desde el 2011 estaba esperándome esta comedia y digo esperándome porque se ofrecía con discreción ante mis ojos y nunca acababa de decidirme por ella.

A esta película le ocurre lo que a su personaje principal, Annie. Posee un potencial que obvia el decoro. Puede gustar más o menos pero viene cargada de fuerza y te hace reír. Te hace reír desde la sorpresa, estando como estamos acostumbrados a la fórmula fácil de mi adorada Jennifer Aniston que peca de demasiado fina. O de la Sandra Bullock pre-oscar, ocurrente pero también delicada.

No es que el secreto de “La boda de mi mejor amiga” (Bridesmaids) sea el camino soez, pero retrata y exagera miserias humanas y concretamente femeninas con un sentido del humor masculino. Paul Feig (The office, Freaks and Geeks, Weeds) nos da una interpretación del fracaso personal y de las envidias que provoca tal fracaso de manera que no nos importaría ser un auténtico desastre, siempre y cuando encajáramos los golpes con la naricita respingona de Kristen Wiig, alma y estandarte de la película.

La historia no puede ser más sencilla. Chica con problemas sentimentales, económicos y alguna que otra neura debe ser dama de honor de su amiga. De su amiga del alma. De quien mejor la entiende y siempre le acompaña.

Y entonces, el grupo de damas de honor liderado por una desastrosa y deliciosa Kristen Wiig te muestra lo bueno y real de un grupo de estereotipos.

Annie (Kristen Wiig, Saturday Night Live), soltera, mancillada cada semana por un amante que la desprecia con su consentimiento (Jon Hamm, conocido por su estupendo papel de Don Draper en la no menos buena Mad Men), trabajando en algo que odia, arruinada, con una madre (Jill Clayburg) serena hasta el pasmo e inmersa en su propia versión de la realidad.

Helen (Rose Byrne, Damages), pija hasta la extenuación, perfecta en todo lo realizable, incluyendo ningunear a Annie. Detrás de todo esto, una alma asustada por la soledad física y emocional.

Megan (Melissa McCarthy, a la que muchos recordamos por su entrañable papel de Sookie en Las Chicas Gilmore), un fenómeno paranormal del sexo femenino. Grotesca en lo físico y tremendamente en paz en lo psíquico.

Becca (Ellie Kemper), personaje algo innecesario pero que anota bien los puntos de la muchacha que dentro de su frugalidad podría haber vivido más.

Por último, Rita (Wendi McLendon-Covey). Madura, cansada, asqueada de la crianza, con ganas de riesgo y un gran corazón.

A este grupo se le añade un guión (co-escrito por la propia Wiig), repleto de hilarantes slapsticks, una muy buena interpretación y los propios tópicos femeninos, y el resultado te regala dos horas de risas. Sí, risas. Porque en muchos momentos y no solo al principio como le ocurre a otras comedias, ríes con ganas. Y lo dice alguien que no es de risa fácil.

Momentazos hay muchos, evidentemente no los detallo por si existen rezagados como yo. Frases increíbles (rápidas y que te pillan desprevenido) que han sido reconocidas con sus nominaciones a Oscar, Globo de Oro y Bafta por guión original. Y también es merecida la nominación de Melissa McCarthy como mejor actriz de reparto.

Resalto de nuevo a Kristen Wiig. Por llevar el peso de la historia, por no bajar el tono en todo el metraje, por poseer un físico entrañable a medio camino entre un niño malo y una mujer casi hecha y derecha, por su amplio registro y por no parecer excesiva dentro de unas secuencias imposibles. Melissa MacCarthy, por tener todo lo necesario para aborrecer a su personaje y lograr que la quieras y te inspire confianza. Jon Hamm, que aunque aparece poco es Jon Hamm y acabará por darme miedo porque al igual que le ocurre a Julia Roberts, es Jon Hamm, no el personaje que interpreta. Que alguien lo meta en la piel de un ser tierno y vulnerable por favor. Rose Byrne, ideal, cansina por ese motivo y capaz de lograr que me desprenda de su corta interpretación en “Señales del futuro” donde su angustia tiene otro origen. Maya Rudolph, que viene del mismo horno que Kristen Wiig y me gustaría pensar que en los momentos finales del film, ese punto en común se refleja en la complicidad de ambas actrices.

Espero no haber dado más datos que los necesarios para quien todavía no la ha visto. Solo remarcar que vale la pena. ¡Ojo!, si quieres pasar un rato divertido. No busques más pero tampoco te conformes con menos.

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Una respuesta a “EN DIFERIDO: La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids)

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