EN DIFERIDO. Contagio (CONTAGION)

Al ver el cartel de “Contagio” pensé en que tanta estrella rutilante de las colinas de Hollywood aglutinada en una sola película, podía provocar empacho.

Nada mas lejos de la realidad.

Desde la primera secuencia del film caigo en mi error al prejuzgar. Pero tengo bula porque tras los Ocean’s diversos de Steven Soderbergh (Ocean’s Eleven, Traffic) y esa moda de amontonar pesos pesados en calidad y taquilla, cabía esperar lo peor.

La fuerza de la fotografía de Soderbergh, aquella que me cautivó tanto bajo el pseudónimo de Peter Andrews en “Traffic”, vuelve. Y amortigua una banda sonora de Cliff Martínez que me marea, que no me convence, pero cuyo propósito de no almibarar lo que pretende ser un híbrido entre documental y dramón consigue.

Me explico.

Desde el instante en que una ojerosa y demacrada Gwyneth Paltrow tose, incluso antes de poder ver su rostro, sabes la que puede caerte encima. Su voz algo ronca, el sudor en sus mejillas, sus manos cogiendo cacahuetes de un cuenco, tocando ese cuenco. Ya estás alerta.  Es el pistoletazo de salida para una macabra carrera hacia la pandemia. Y en ningún segundo del metraje hay un “ta-ta-ta-chan” espectacular para aumentar la angustia, que por cierto es mayor por lo sobrio de la explicación del proceso.

La acerada fotografía de Soderbergh, la austera interpretación de los actores que en general pretenden parecer personas normales (en  ningún momento están por encima de sus personajes), el ritmo impuesto por Soderbergh para no aburrirte y los planos que recogen detalles nimios en apariencia pero dejados caer para ser víctima en la paranoia del contagio.

Cada vaso o mano que se toca, cada tos, cada roce. El contagio aumenta.

Y con la trama y el drama también aumenta el reflejo de las miserias humanas, mostrando las reacciones del ser humano ante un depredador invisible. El altruismo, la valentia, la cobardía, la codicia…

Una inocente e ignorante Beth Emhoff (Gwyneth Paltrow) no sabe lo que acaba de comenzar. Un abnegado y sufrido marido, Thomas Emhoff (Matt Damon, The Bourne Trilogy) que debe encajar la tragedia desatada sin poder decir ni “mu”. Una trabajadora y responsable Dra. Erin Mears (Kate Winslet) que logra encogerte el corazón cuando se sabe en peligro. El tesón y rigor de la Dra. Leonora Orantes (Marion Cotillard, The Dark Knight Rises), en una contrareloj  y manteniendo sus principios. Un detestable periodista free-lance Alan Krumwiede (Jude Law), que erigiéndose como portador de la verdad vende su alma por la codicia que acompaña al ser humano. Y destaco al Dr. Ellis Cheever (Laurence Fishburne, Matrix y CSI: Las Vegas), cuyo personaje abarca a partes iguales responsabilidad y bondad.

Dentro de la oferta de películas desfasadas, “Contagio” pasaba de largo y suerte que la alcancé. Sin efectos especiales, megalómanos o tremendamente sobados por la industria del cine, este film crea un puente entre lo que podría ser y cómo podría ser. Pretende acercarse más al documental que a una típica peli de catástrofes, eso si, aderezado por el casi imperceptible azúcar que Soderbergh echa mientras cocina. Porque, no nos engañemos, esto es Hollywood.

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