EN DIFERIDO: Caperucita Roja.¿A quién tienes miedo?. (RED RIDING HOOD)

Caperucita Roja. ¿A quién tienes miedo?.

Con este título te lo pone fácil para responder “a la película”. Porque aquí se ha creado sin orden ni concierto un híbrido de Crepúsculo, un cuento infantil por todos conocido y una peli de Shyamalan (The Village). Esa es la sensación que me queda después de verla. La directora Catherine Hardwicke (Crepúsculo), se ha hecho un lío en mi opinión al pretender crear una atmósfera similar a la del comienzo de la famosa saga (entre las montañas nevadas y la música de guitarra eléctrica, esperas que te aparezca Edward Cullen en cualquier momento). La fórmula funcionó con los vampiros pero en esta película salvo la fotografía, creo que nada o casi nada se puede salvar. Porque no hay una trama que te enganche ni un guión que coquetee con el espectador; ahí estás sentado, viendo y esperando. Un susto, una secuencia que impacte, un romance que parezca creíble. Nada de nada.

Y menos mal que Amanda Seyfried (Mamma Mia, Jennifer’s Body) como Valerie o Caperucita Roja, le otorga algo de calor con esos ojazos que Dios le ha dado (a pesar de dar la impresión de equivocar esa calidez que linda con el ardor de una oferta sexual). Hablando en plata, parece que Caperucita esté más preocupada en seducir al pueblo con sus poses y mohínes que en ser devorada por un hombre lobo. Un hombre lobo que nadie sabe quien es. Y el jueguecito de la historia es imaginar quién de todos ellos es. Pero claro, por ahí en medio está Amanda, sus turgentes pechos, su mirada lasciva y su eterno enamorado mareando la perdiz. Y por si fuera poco llega el padre Solomon (Gary Oldman; El topo, La semilla del mal) dispuesto a salvarles con un séquito de soldados que bien parecen sacados de  300. No se. Es un sin sentido de principio a fin.

En cuanto al reparto, está bien teniendo en cuenta la verbena en la que están metidos. Son rostros conocidos en algunos casos y más nuevos en otros. Julie Christie (Doctor Zhivago, Shampoo) como la abuelita del cuento, Billy Burke (The Twilight Saga, Revolution) como el padre de Caperucita o Virginia Madsen (Candyman, Entre copas) como la madre de la criatura.

Por otro lado Shiloh Fernandez (Jericho, United States of Tara) como Peter, el amor secreto y perpetuo de Valerie y que podría haber sido Edward Cullen de no ser por Robert Pattinson. También aparece en esta película Max Irons (Dorian Gray, The Host) y que con ese apellido no podía ser hijo de otro sino de Jeremy Irons. Interpreta a Henry, aspirante a enamorar a Caperucita y con el que la directora ha pretendido crear un tándem rival amoroso al estilo Crepúsculo. Pero es un globo que se desinfla inmediatamente.

Acabando que ya es hora, esta película es un petardo. La idea podría haber resultado maja dirigida de otra forma y otorgando a los personajes un guión decente. No ha sido así y los rostros atractivos y conocidos que defienden la idea deben estar aún preguntándose “¿qué ha sido esto que hemos rodado?”.

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