BREAKING DAWN. PARTE 2 o el gran castañazo

Se acabó. Esta saga concluye finalmente dándose un tortazo conceptual y estético brutal.

¿Qué ha pasado aquí?. Olvidemos las anteriores entregas, si. Centrémonos en la que me perturba. La que acabo de ver.

Yo he leído los libros de la saga, sí. He visto todas las películas de la saga, sí. Pero es la primera vez que me he reído viendo cómo Bill Condon (Dreamgirls, Kinsey) desarrollaba la trama.

Lo que vi el viernes por la noche es una castaña de muy señor mío. Torpes y cutres efectos especiales. Una sola y pobre escena de sexo con decoración al más puro estilo navideño Codorniu. Fatiga en los intérpretes que resultan más sosos que nunca (si es que eso es posible). Y volviendo a los efectos especiales, el miedo que da esa criatura hecha por ordenador llamada Renesmee. Una niña cuya cabeza se mueve o flota sola. Da mal rollo. Y eso que una preciosidad como Mackenzie Foy en el papel de la niña fue una elección realmente acertada. El problema es haber introducido sus rasgos, bellísimos rasgos, en todas las edades de Renesmee (desconcierta ver a un bebé con la gesticulación de una preadolescente).

Retomo mi ataque, porque no es una crítica. Me lanzo con toda mi furia contra este final decepcionante. Todos los seguidores de la saga más famosa de los últimos años hemos leído los libros (habrán excepciones seguro) y nos sabemos de sobra el argumento. Realmente el encanto de esta última parte reside (hablo del libro) en la relación entre los protagonistas ahora que ya por fin son vampiros los dos, en el crecimiento acelerado de su niña, en los momentos de cariño entre los estrenados padres y la criatura mágica que han creado y por supuesto en la batalla final. La decisiva.

Pues de todo lo leído, veo un esquema en la cinta. Ni la imponente fotografía de Guillermo Navarro (El laberinto del fauno, Abierto hasta el amanecer) queda justificada. Tan solo la batalla final añade algo de emoción a este tramo soso y sin sustancia.

Bueno, y un final facilongo pero emotivo. Ahí hago una concesión. Yo también soy facilonga. Cuando ya finalizado todo, Bella regala a Edward sus pensamientos. Será por la escasez de emotividad de la película, por la canción de Christina Perri “A thousand years” que me gusta o por el repaso a todo el elenco desde el primer instante en que comenzó esta gallina de los huevos de oro, pero me emociono. Muchísimo.

Veo la película con mi hermana. Y tras breves comentarios donde bromeamos con lo “buena” que es, definitivamente ella aplaca lo que ambas sabemos. “O esto es muy malo o nos hemos hecho viejas para tanta chorrada”. Ambas cosas diría yo.

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Homeland vuelve todavía mejor

SPOILER ALERT. Esta entrada puede contener detalles de hechos acontecidos durante la primera temporada y el inicio de la segunda.

Apenas se han emitido un par de episodios de la segunda temporada de Homeland y, en mi opinión, debería renovarla para “toda la vida”.

La gran triunfadora de la última gala de los Emmy ha sido capaz de no solo mantener el nivelazo que exhibió durante toda la primera temporada, sino que con apenas dos episodios emitidos, ya lo ha superado.

La verdad es que nunca dudé de la capacidad de Homeland para mantenernos engachados a sus tramas y la verdad es que lo ha cumplido con creces. Si bien tenia cierto temor a que la historia del sargento Nicholas Brody se estancara debido a los hechos acontecidos al final de la anterior temporada, lo cierto es que han sabido evolucionarlo (o reiniciarlo, según se mire) de una manera magistral.

El enigmático Nicholas Brody (enorme Damian Lewis) ahora es un congresista de los Estados Unidos, una proyección política que ya intuíamos en la pasada temporada. Lo que no esperaba es que fuese elevado a la máxima potencia, aspirando a ser el compañero del actual vicepresidente en la próxima carrera hacia la Casa Blanca. Eso ya son palabras mayores. Una ascensión imparable con una única piedra en el camino, el Plan B de Abu Nazir (Navid Negahban), un plan y una alianza con la que parece encontrarse cada vez más incómodo.

Como contrapartida a su éxito político, lo que parece que poco a poco se le va desmoronando es su familia. Jessica (Morena Baccarin) cada vez se fia menos de su palabra, y más todavía teniendo en cuenta que ha descubierto su conversión al Islam. Algo que nosotros (espectadores) ya sabíamos desde la primera temporada. Me da a mi que Jessica va a ser fundamental en el desarrollo de la trama principal en esta segunda temporada, pasando de mujer dedicada y prudente a alguien con iniciativa propia.

Por otro lado tenemos a nuestra querida Carrie Mathison, interpretada por una cada vez más enorme Claire Danes. A Carrie la dejamos en pleno tratamiento de electroshock con el fin de tratar su transtorno bipolar (momento álgido de la primera temporada) y aquí residía mi principal temor. ¿Como resolverían la situación de Carrie? ¿Recordará algo de lo ocurrido?

En mi opinión, se ha resuelto de la mejor manera posible. Carrie no todavía no se ha recuperado del todo de su enfermedad y sigue sin asumir su humillante despido de la CIA. No hay más que ver la sonrisa de la última escena del primer episodio para descubrir que ha vuelto por sus fueros.

Además, el hecho de no estar en la CIA, unido a las reticencias de Saul por involucrarla de una manera más activa en la nueva trama, no harán más que acrecentar dicho transtorno. Y más teniendo en cuenta que la medio involucran porque “no tienen más remedio”, pero siguen sin confiar en ella. Basicamente porque se “equivocó” con respecto al sargento Brody.

Por último tenemos a un cansado Saul, interpretado por un injustamente ignorado en los últimos premios Emmy Mandy Patinkin. Una vez roto su matrimonio, Saul sigue inmerso en misiones de la CIA en Oriente Próximo. Una misión que inicia las tramas de esta segunda temporada y que que entrecruza (como no podía ser de otra manera) con lo acontecido en la anterior.

En definitiva, Homeland ha vuelto con más fuerza que nunca y con dos episodios (especialmente el segundo y su impresionante final) magistrales. Una serie basada en un fantástico guión y en unas interpretaciones espectaculares.

Recordemos que Homeland se emite en la cadena de cable SHOWTIME los domingos.

Si todavía no habéis visto la primera temporada, os la recomiendo enérgicamente. La disfrutaréis.

REVIEW. Revolution – Episodio Piloto

Muchas esperanzas tiene puestas la NBC en Revolution, tantas que ha colgado el episodio piloto en su página web. En un principio su visionado estaba restringido únicamente al territorio norteamericano. Naturalmente, no ha tardado ni 24 horas en que el episodio se filtrara por la red y estuviera disponible por los canales habituales para que el resto del planeta lo pudiésemos ver. Y así ha sido.

La nueva serie del ocupadísimo J.J. Abrams (Fringe, Lost, Star Trek) y Eric Kripke (Supernatural) nos introduce en una sociedad post apocalíptica en la que la electricidad ha dejado de existir, y por tanto, ningún dispositivo electrónico funciona. Naturalmente, eso es el fin del mundo tal y como lo conocemos. Como curiosidad, se debe apuntar que el episodio piloto ha sido dirigido por Jon Favreau (director, de Iron Man y Iron Man 2).

OJO! Esta entrada contiene spoilers de hechos acontecidos en el episodio!

El primer episodio nos presenta a una típica familia formada por Rachel Matheson (Elizabeth Mitchell, Lost y V) y Ben Matheson (Tim Guinee); y por sus dos hijos Charlie (interpretada en su versión “futura” por Tracy Spiridakos) y Danny (Graham Rogers). De repenmte, en una noche cualquiera, el Ben entra en casa asustado y con cara de “algo va a pasar”. Llama a su hermano Miles (Billy Burke) y le advierte de que algo va a pasar. Total, que pasa. De repente, la electricidad de todo el planeta desaparece, quedando un mundo a oscuras.

La escena siguiente nos situa 15 años después de los hechos acontecidos esa noche. Se nos presenta un mundo radicalmente diferente al que conocemos ahora. Las ciudades han dejado de existir y son lugares peligrosos, hay vegetación por doquier y los humanos se han agrupado en pequeñas colonias que a mi me recuerdan mucho al modo de vida amish.

La familia protagonista ahora vive en una pequeña colonia, en la que la caza y la agricultura parecen ser la unica manera de subsistir. Descubrimos que Rachel, el personaje de Elizabeth Michell, al parecer ha muerto (primer MISTERIO) y Ben ha encontrado consuelo en Maggie (Anna Lise Phillips). En cuanto a sus hijos, se nos presenta a Charlie como una joven inquieta y con mucha curiosidad por todo aquello que venga de aquella sociedad que ya no existe, y a Danny, un joven menos inquieto y con un problema de asma.

Como no podía ser de otra manera, en toda trama post apocalíptica que se precie, tiene que haber alguien malo y en esta los hay. Los malos resulta que son una especie de milicia formada inmediatamente después de lo que ellos denominan el “blackout” (me suena a Flash Forward). Pues bien, resulta que esa milicia, encabezada por un malo malísmo Capitán Neville (Giancarlo Esposito) llega al pueblo donde vive Ben con su familia y resulta que vienen buscandolo a él y a su hermano. Tras un rifi rafe en el que interviene su hijo y varias personas del pueblo, Ben muere y se llevan a Danny en su lugar. Para que lo quieren? Pues aquí tenemos el segundo MISTERIO. De momento no tenemos ni idea. El caso es que Charlie, que en ese momento no estaba en el pueblo, llega justo cuando su padre esta a punto de morir (que casualidad) y a este le da tiempo a decirle que tiene que ir a buscar a su tio Miles, que vive en Chicago.

En toda partida de búsqueda tiene que haber un grupo, pues bien, el grupo está formado por Charlie, Maggie y Aaron (Zak Orth), un amigo de Ben que antes del “blackout” era multimillonario y trabajaba en Google.

El trayecto desde el pueblo hasta Chicago no queda exento de problemas, de hecho, sirve para introducirnos a un misterioso personaje, Nate (JD Pardo). Un joven solitario armado con un arco y que salvará a nuestro grupo de un ataque cuando dormían en un avión abandonado.

Mientras tanto tenemos a Danny, que consigue escapar de sus captores, no sin cierta dificultad y va a parar a una granja (si, como la de The Walking Dead) en la que vive una misteriosa señora.

Lamentablemente, el Capitán Neville no tarda en encontrar el paradero de Danny y vuelve a llevárselo con él.

Volvamos con nuestro grupo principal que dicho sea de paso, tardan bastante poco en llegar a Chicago (será que el pueblecito estaba cerca) y que casualidad, en el primer bar que entran y zas! se encuentran con Miles haciendo de barman.

En el bar es donde tenemos el primer “giro inesperado” y es que resulta que Nate, que había decidido acompañarlos en la búsqueda, pertenece a la milicia (llevan una especie de cicatriz con una M en la muñeca) y que únicamente estaba con ellos para averiguar el paradero de Miles. ¿Como sabia que Charlie era la sobrina de Miles? (tercer MISTERIO o patinazo de guión).

El personaje de Miles responde al tópico de tio despreocupado y que apenas ha tenido contacto con su familia por lo que inicialmente declina la oferta de su sobrina de ir a buscar y rescatar a su hermano Danny de manos de la milicia. Pero después de una pelea en la que interviene la milicia encabezada por Nate, Miles decide acompañarlos.

Para añadir una nueva dosis de misterio, Miles tiene una especie de flashback-recuerdo en el que descubrimos que aquella persona que estaba en el coche junto a él cuando recibe la llamada de su hermano es el actual cabecilla de la milicia, el llamado General Monroe o lo que es lo mismo, el malo malísimo.

El episodio termina con la misteriosa mujer que había acogido a Danny en el desván de su casa y activando una especie de dispositivo electrónico con forma de collar y activando un “rudimentario” ordenador para comunicarse con alguien. Se me ha olvidado (a propósito) mencionar que Ben le da a Aaron justo antes de que empiece el lio en el pueblo, un dispositivo exactamente igual. ¿Que es ese dispositivo? ¿Por que tiene electricidad? ¿Es el mismo ordenador de la escotilla de Lost? (lo siento pero es lo primero que me ha venido a la cabeza al ver la escena). Cuarto MISTERIO y a mi entender, el principal de la serie.

En definitiva, estamos ante una serie de aventuras y con muchas posibilidades. Pese a la cantidad de tópicos y elementos que recuerdan a otras series de Abrams, el piloto cumple, no ha sido demasiado emocionante y si demasiado previsible. Pese a todo, y como digo, si se sabe dar con la tecla correcta, es una serie a la que se le puede sacar mucho jugo. Eso si, me parece que por culpa de toda la presión mediática (es otra de las llamadas “nueva Lost”) y de audiencia, está abocada a ser la primera serie cancelada de la temporada.

Ojalá me equivoque.

Prometheus, un disparate sin respuestas

Muy felices se las prometía Ridley Scott cuando presentó el proyecto de lo que iba a ser su vuela al genero de la ciencia-ficción. Un genero que sin duda, domina como el que mas. Solo tenemos que echar un vistazo a películas como Alien o Blade Runner.

Mucho se especuló con si Prometheus, que así se llamaba el proyecto, sería una precuela de Alien (algo que en un principio el propio Scott se encargó de desmentir. Posteriormente volvió a marear la perdiz cuando señaló que Prometheus poseía ADN de Alien. Entonces fue cundo se desató el hype… Y tanto un se desató. Hasta que estrenaron la cinta.

Pues bien, he tardado poco mas de semana y media en decidirme a ir a verla. En parte, por huir del alboroto inicial e intentando permanecer al margen de todas las criticas iniciales. Algo que fue realmente difícil si tenemos en cuenta que la película se estrenó lejos de nuestras fronteras hace mas de un mes.

Las noticias que llegaban, a decir verdad, no eran nada buenas, pero, había que verla para poder emitir un juicio de valor.

Prometheus no se sostiene por ningún sitio. Si pretende ser una precuela de Alien, entonces no ofrece ningún tipo de respuestas, es más, lo que hace es desplegar una batería de nuevas preguntas, muchas de las cuales quedan sin respuesta.

Gran parte de la culpa la tiene el guión y eso se lo hemos de agradecer a Damon Lindelof. A muchos les sonará el nombre ya que fue el guionista de Lost (Perdidos). Si, aquel guionista que nos timó, nos estafó y nos hizo perder el tiempo durante seis temporadas…

El guión es un completo y absoluto disparate. No hay por donde cogerlo. Durante toda la película se nos van planteando enigmas y lejos de solucionarse, lo que hace es presentar más. Así hasta el punto de que al salir del cine tenemos tantas preguntas y tantas teorías que podríamos estar elucubrando sobre las intenciones del director durante semanas. (SPOILER) ¿Que hacía un xenoformo en un mural si en teoría todavía no habia nacido el primero de su especie? ¿Por qué el piloto muere en su silla, tal y como nos lo presentan en Alien? ¿Quien lo coloca ahí? (FIN DEL SPOILER)

En cuanto a los personajes, la realidad es que el espectador no llega a empatizar con ninguno. Unicamente la genial interpretación de Michael Fassbender, como el androide David se salva de la quema. Noomi Rapace mantiene el tipo dignamente, pero en mi opinión, su papel de Elizabeth Shaw guarda demasiados paralelismos con la teniente Ellen Ripley. Charlize Theron resulta poco creible como la mala de la película.

(SPOILER) El caso de Guy Pearce me llama poderosamente la atención. En la película interpreta al viejo Peter Weyland, un personaje que se nos presenta “hiper maquillado” y mi pregunta es: ¿Por que no contratar a un actor de una edad similar a la del personaje? Tendría sentido si este personaje se volviese joven, pero no es así. (FIN DEL SPOILER)

Mención aparte merece el apartado técnico. Es soberbio, sin ningún pero. La película es un derroche de efectos especiales tan buenos que en cierta manera se te olvida que lo que estás viendo es “mentira”. En cierta manera, la inmersión del espectador en ese sentido es total.

Bueno y, ¿hay bichos o que? Si, hay bichos, muchos bichos y de muy diversas clases. Ese es uno de los problemas derivados en parte de la toma de decisiones en el guión. Hay criaturas que no sabes de donde salen, si son autóctonas, si son producidas por alguna sustancia o si son parientes lejanos de nuestro querido xenoformo… Al no quedar 100% claro si se trata de una precuela de Alien o una historia paralela, nos pasamos toda la película intentando encontrar rasgos familiares con el alien que ya conocíamos. (SPOILER) Por supuesto, el xenomorfo hace su aparición al final de la película siendo casi obligatoria la presencia de una secuela. (FIN DEL SPOILER)

En fin, y para resumir toda la parrafada anterior, solo decir que Prometheus es una oportunidad perdida de volver al universo Alien, universo que el mismo Ridley Scott creo hace mas de tres décadas.

Political Animals o el por qué una buena actriz no asegura una buena serie

La televisión esta de moda, es un hecho. Cada vez son mas las estrellas de cine que se deciden a aparecer en la pequeña pantalla. Ya sea en forma de aparición especial (Friends, The Good Wife, etc.), protagonizando su propia serie (Glenn Close en Damages) o en forma de miniserie.

Esta ultimo formato esta gozando una gran popularidad en los ultimos tiempos. Títulos como Downton Abbey (pese a que yo no la considere una mini serie al uso), es buena prueba de ello.

El problema es que el hecho de tener a una gran estrella de Hollywood, no te asegura un resultado de calidad. Y este es el caso que nos ocupa.

Cuando empecé a leer acerca de una nueva mini serie de corte político protagonizada por Sigourney Weaver, tuve la esperanza de que de esa alianza, saliera un buen producto. Me equivoqué.

Political Animals narra la historia de Elaine Barrish (Sigourney Weaver), mujer del anterior presidente de los Estados Unidos, Bud Hammond (Ciarán Hinds) y que en la actualidad es la Secretaria de Estado después de perder las primarias ante el que hoy es el presidente (Adrian Pasdar, conocido por la serie Héroes).

A poco que sepamos de actualidad política, la historia nos resultara familiar ya que tiene muchos puntos en común, al menos en sus inicios, con la vida de Hillary Clinton.

Sobre el papel, parecen los ingredientes perfectos para elaborar una buena serie, muy del estilo de la estupenda El Ala Oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin), pero nada mas lejos de la realidad. Political Animals combina temática política con una excesiva carga “cuebronera“. Me explico, la serie es como si juntásemos en una coctelera capítulos de El Ala Oeste de la Casa Blanca y de Dallas. Si, no me he equivocado. La serie se centra demasiado en los aspectos mas íntimos de la familia de la protagonista, dejando los temas políticos como una mera anécdota y como algo introductorio a los problemas familiares.

Pero los aspectos de la familia son interesantes? No, para nada. La familia de la protagonista posee unos miembros demasiado estereotipados: un hijo perfecto que trabaja en su gabinete, una hijo gay y con problemas con las drogas, una madre alcohólica (siempre hay una madre alcohólica) y una nuera aparentemente perfecta, pero bulimica (lo cual no nos interesa para nada).

Mención aparte merece el personaje interpretado por Ciarán Hinds. El presidente Bud Hammond es una cáricatura sin gracias y sin fondo. Da vergüenza ajena cada vez que aparece en pantalla y, capítulo tras capítulo. Sentimiento que, capítulo tras capítulo, no hace mas que aumentar.

El único personaje que inicialmente podía parecer interesante es el de la periodista Susan Berg (interpretada por la guapísima Carla Gugino), cuyas escenas con Elaine prometían apasionantes enfrentamientos intelectuales. Algo que se diluye poco a poco. Una lástima.

En definitiva, una miniserie política poco interesante, muy previsible y demasiado centrada en los tejemanejes de la familia, algo que sin duda, nos importa bastante poco.