Netflix y la nueva forma de consumir televisión

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No cabe duda de que la irrupción de los servicios de suscripción de contenidos audiovisuales a través de Internet, con Netflix a la cabeza y Hulu o Amazon Prime tras su estela, están cambiando la forma de consumir televisión. Al menos en los países en los que dichos servicios están disponibles (lamentablemente, España sigue siendo el tercer mundo audiovisual).

Pero más allá de su oferta o de su precio, quiero centrar mi reflexión en la manera que tiene Netflix de “publicar” sus series de producción propia.

Hasta hace relativamente poco, la única* manera de seguir una serie de televisión era aceptar las reglas de emisión de cada cadena y esperar semana tras semana a que se estrenara un nuevo episodio. Esto lleva también implícito el sufrir los temidos y odiosos parones de emisión. Ya sean series de cadenas generalistas (o networks) o de cable, cada episodio se emite semanalmente hasta que llega al final de una temporada. Esto es aplicable tanto al que ve las series “en directo” en la televisión, el que las compra en algún servicio de subscripción o el que las “compra” a través de otros medios.

Todo esto cambió con la entrada en el negocio de la producción propia de la famosa plataforma de video bajo demanda Netflix el año pasado cuando decidió producir una última temporada de la comedia Arrested Development y estrenarla toda del tirón el mismo día. Es decir, el día señalado por Netflix para estrenar la temporada, la publicaron completa. 15 episodios disponibles para que el espectador los vea cuando y como quiera. Esta maniobra se volvió a repetir con el estreno de la versión americana de House of Cards y hace un par de semanas, concretamente el 14 de febrero, volvió a suceder con el estreno de su segunda temporada de dicha serie (por cierto, muy recomendable).

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En el caso de la segunda temporada de House of Cards, no han sido pocos los que la han devorado en cuestión de horas. Se dice por medios no oficiales, porque la empresa no suele dar datos de audiencias, que el 2% de los abonados vio la temporada completa el mismo fin de semana de su publicación. Eso significa que esas personas estuvieron 13 de las 48 horas que dura un fin de semana, delante de la tele. Mi caso ha sido bastante similar porque hace un par de semanas que empecé a ver la serie y en cuestión de días terminé la primera temporada y ahora me dispongo a devorar la segunda en el menor tiempo posible.

Esta historia tiene toda la pinta de repetirse con el próximo 6 de junio con el estreno de la segunda temporada de Orange is the New Black, en la que se cree que ese dato se verá superado.

¿Cual es el problema? A mi entender, son pocos los contras y muchos los pros de esta manera de emisión, pero entre los contras que encuentro está el de tener que esperar todo un año para disfrutar de la siguiente temporada. Imaginaos por un momento que la HBO decidiera hacer lo mismo con Game of Thrones y publicara el día del estreno la temporada entera. Está claro que yo no dormiría durante varios días pero, el tiempo de espera entre temporada y temporada sería eterno.

Sea como fuere y dejando el romanticismo de la espera entre temporadas a un lado, creo que estamos ante una nueva forma de consumir televisión y sin duda es un aliciente para el espectador que, de esa manera, puede hacerse su propia parrilla seriéfila semanal. Una nueva forma a la que creo fervientemente que va a acabar con el “viejo modelo” de publicación/emisión semanal. Una vez más se demuestra que la difusión por internet es el futuro.

¿Vosotros que opinais? ¿Creéis que estamos ante una nueva televisión?